Cuando hablamos de corrosión en estructuras fotovoltaicas, la clave no es simplemente si una estructura está protegida o no. Tampoco basta con incluir en un pliego “acero galvanizado” y considerar resuelto el problema.
La pregunta que realmente deberíamos hacernos es ¿qué nivel de protección necesita esta estructura para mantenerse en servicio durante toda la vida útil prevista?
En una planta fotovoltaica diseñada para operar durante 30 o 35 años, la protección anticorrosiva es una variable de ingeniería. Una instalación situada en un entorno rural interior no está sometida a las mismas condiciones que otra próxima al mar, con alta humedad o cerca de una fuente de contaminación industrial. Tampoco se comportan igual un perfil estructural, una unión donde se retiene agua, un herraje o un elemento parcialmente enterrado.
Por eso, cuando especificamos protección frente a la corrosión en estructuras fotovoltaicas, el enfoque correcto debería seguir esta secuencia:
ambiente real de exposición → vida útil requerida → sistema de protección → requisitos de espesor → diseño de la pieza → control de recepción → inspección durante el servicio.
La corrosión debe resolverse en ingeniería, no cuando aparece en planta
Las estructuras solares están expuestas de forma continua a condiciones ambientales exigentes: humedad, cambios de temperatura, radiación solar, atmósferas salinas o contaminantes industriales.
Sin una protección adecuada, la corrosión puede comprometer la integridad estructural, aumentar los costes de mantenimiento y reducir la vida útil de la instalación.
El problema es que muchas decisiones se toman al inicio del proyecto, mientras que sus consecuencias aparecen años después. Durante la fase de compras puede existir presión por reducir el coste unitario de una pieza. Sin embargo, una pequeña diferencia en el tipo de recubrimiento o el espesor puede multiplicar su impacto cuando hablamos de miles de soportes, abrazaderas, placas, ménsulas o elementos de unión.

Primer paso: determinar la agresividad ambiental
Antes de definir un espesor de zinc hay que entender el ambiente real de la planta. La clasificación de corrosividad atmosférica de norma ISO 9223 permite ordenar los entornos en función de su agresividad. Como referencia:
| Entorno | Categoría orientativa | Velocidad de corrosión del zinc |
| Rural interior, contaminación muy baja | C2 | 0,1–0,7 µm/año |
| Alta humedad o contaminación moderada | C3 | 0,7–2 µm/año |
| Industrial o costa urbana | C4 | 2–4 µm/año |
| Industrial muy húmedo o costa de elevada salinidad | C5 | 4–8 µm/año |
Aunque esta tabla es útil, pero no sustituye al análisis del emplazamiento.Decir que una planta está “en zona costera” no basta. La distancia al mar, el viento dominante, la topografía, la frecuencia de humectación, la concentración de cloruros o la existencia de industrias próximas pueden modificar significativamente la exposición.
Para una especificación técnica de corrosión estructuras fotovoltaicas conviene responder, como mínimo, a estas preguntas:
- ¿Qué salinidad se espera?
- ¿Existe condensación frecuente?
- ¿Hay contaminación industrial?
- ¿Puede acumularse agua?
- ¿Existen zonas con barro o depósitos persistentes?
- ¿Hay piezas en contacto con el suelo?
Existe un matiz es especialmente importante en plantas de suelo: los elementos enterrados.
Las categorías C2, C3, C4 o C5 describen exposición atmosférica. No deberían trasladarse automáticamente a un pilote hincado, un tornillo de tierra o una zona enterrada.
En el terreno entran en juego otras variables: resistividad, humedad, pH, cloruros, sulfatos, aireación, composición del suelo o presencia de aguas subterráneas.
Por eso, una especificación completa debería separar tres zonas: exposición atmosférica, transición suelo-atmósfera y exposición enterrada. Una estructura puede mostrar un buen aspecto sobre rasante mientras la degradación avanza en una zona menos visible.

Segundo paso: definir la vida útil requerida
Una vez caracterizado el ambiente, la siguiente pregunta es sencilla: ¿cuántos años debe mantener su función el sistema de protección?
En fotovoltaica hablamos de activos que pueden superar 30 años de explotación. Por tanto, no basta con comprobar si una pieza sale correctamente protegida de fábrica. Debemos evaluar si la reserva de protección es coherente con décadas de exposición.
En los recubrimientos de zinc existe una relación directa entre espesor y reserva de durabilidad. Sin embargo, también importan el proceso, el diseño de la pieza, la geometría de las uniones, la exposición real y el control de recepción.
“Acero galvanizado” no es una especificación suficiente.
En pliegos y comparativos de compras aparecen expresiones como “acero galvanizado”, “protección de zinc” o “acabado anticorrosión”.
No todos los recubrimientos denominados comercialmente “galvanizados” son equivalentes. Existen diferencias entre la galvanización en caliente por lotes sobre la pieza terminada, el galvanizado continuo de chapa, el electrocincado, las pinturas ricas en zinc y otros sistemas.
En el galvanizado en caliente por lotes, la pieza fabricada se introduce en zinc fundido y el recubrimiento se forma sobre el artículo terminado. Esto resulta especialmente interesante para raccords pour structures solaires fabricados mediante corte, taladrado, plegado o soldadura, porque la protección se aplica después de esas operaciones cuando el diseño de la pieza permite una galvanización adecuada.
La conclusión para ingeniería y compras es clara: hay que saber exactamente qué sistema se está especificando y cómo queda protegida la pieza terminada.
Tercer paso: cómo elegir el galvanizado correcto
Para piezas fabricadas de hierro y acero galvanizadas por inmersión en caliente, la UNE-EN ISO 1461 establece requisitos sobre las propiedades del recubrimiento y su control.
Los espesores mínimos normalizados dependen, entre otros factores, del espesor del propio acero.

Esta tabla muestra por qué tampoco es correcto convertir “85 µm” en una receta universal.
La norma fija requisitos mínimos de recubrimiento, pero el proyecto debe comprobar si son suficientes para el ambiente y la vida útil buscados. Por eso, de la Asociación Técnica Española de Galvanización – ATEG recomiendan que cualquier exigencia especial en cuanto a espesor, aspecto o adherencia debe acordarse previamente con el galvanizador.
Del ambiente al sistema de protección
Pensemos en una planta rural interior, alejada de la costa y de focos relevantes de contaminación. Si la exposición se aproxima a C2, las velocidades de corrosión del zinc son bajas y un galvanizado en caliente correctamente especificado puede ofrecer una protección de larga duración.
Ahora traslademos la misma pieza a una planta costera con presencia significativa de cloruros.
La expectativa cambia.
Y la solución no consiste necesariamente en abandonar el galvanizado. Antes deberiamos comprobar si la cantidad de protección disponible, el detalle constructivo y la estrategia de mantenimiento son coherentes con la exposición.
En ambientes especialmente agresivos también puede estudiarse una protección complementaria, como un sistema dúplex que combine galvanizado y revestimiento orgánico.
El error sería utilizar el mismo pliego para una planta rural y para una instalación frente al mar.
Herrajes para estructuras solares: la unión que hace la fuerza
En una planta fotovoltaica es fácil centrar la atención en pilares, vigas y perfiles principales. Sin embargo, los grandes fallos empiezan en componentes mucho más pequeños.
- Una unión puede concentrar humedad.
- Un herraje puede mantener en contacto dos materiales diferentes.
- Una geometría compleja puede favorecer retenciones.
- Un componente puede sufrir daños durante el montaje.
- Una pieza fabricada mediante corte, taladrado, plegado y soldadura tendrá superficies y bordes que deben quedar adecuadamente protegidos.
Por eso tiene mucho sentido utilizar herrajes fabricados en acero y galvanizados en caliente después de su fabricación, cuando el diseño y el uso previsto permitan aplicar UNE-EN ISO 1461.
La protección deja entonces de ser simplemente un acabado estético de la materia prima y pasa a formar parte de la pieza terminada.
Además, este enfoque resulta especialmente útil en piezas fabricadas bajo plano, donde geometría, transformación y tratamiento superficial deben resolverse como un único sistema.
Herrajes y galvanizado: integrar fabricación y protección desde el diseño
La principal oportunidad para mejorar la durabilidad no está únicamente en elegir un recubrimiento, sino en coordinar el diseño de la pieza con su fabricación y su tratamiento final.
Un herraje pensado para galvanizarse correctamente puede incorporar geometrías que faciliten drenaje, ventilación y cobertura. Una pieza fabricada bajo plano puede evitar mecanizados posteriores innecesarios. Y una especificación clara permite controlar el espesor y documentar la recepción.
Por eso, para proyectos fotovoltaicos de larga vida útil, tiene sentido trabajar los raccords pour structures solaires y el galvanizado en caliente según UNE-EN ISO 1461 como una misma decisión técnica.
No se trata de añadir zinc a una pieza.
Se trata de diseñar una pieza para que mantenga su función durante el tiempo que el activo necesita.
Conclusión: primero el ambiente, después la protección
En lugar de indicar únicamente:
“Estructura de acero galvanizado resistente a la corrosión”
conviene definir:
- ambiente y categoría de corrosividad prevista
- vida útil de diseño
- proceso de galvanización
- norma aplicable
- requisitos de espesor según pieza y exposición
- tratamiento de reparaciones
- requisitos específicos para tornillería
- compatibilidad entre materiales
- control de recepción
- estrategia de inspección.
Para piezas fabricadas de acero destinadas a galvanización por lotes, el galvanizado en caliente según UNE-EN ISO 1461 constituye una base técnica sólida, siempre que se compruebe su adecuación al ambiente y a la vida útil prevista.
En elementos enterrados, el análisis debe completarse con la caracterización del suelo. En costa o industria severa, conviene justificar documentalmente que la protección seleccionada proporciona la durabilidad necesaria y valorar sistemas complementarios cuando corresponda.
Si estás definiendo herrajes para una nueva estructura solar o revisando la protección anticorrosiva de un proyecto, podemos estudiar la pieza, su ambiente de exposición y los requisitos de galvanizado para plantear una solución coherente con la vida útil prevista.